Que le pasa a tu cuerpo cuando corres


Cuando empiezas a correr, tu cuerpo experimenta una serie de cambios que es útil conocer. No te servirá para correr más rápido, pero siempre es bueno comprender qué sucede en tu interior.

Durante los primeros segundos, los músculos utilizan ATP (adenosín trifosfato). Por simplificar mucho, el ATP es la energía que necesitas para funcionar. Rápidamente tus células comenzarán a quemar glucosa almacenada en los músculos. Hasta ahora tu cerebro ni se ha enterado que has empezado a correr pero el resultado de quemar glucosa es ácido láctico. Este ácido láctico es recogido por la sangre, y el cerebro al detectar el aumento de concentración de ácido láctico en sangre, "sabrá" que estamos sometidos a una situación de estrés.

Asimismo, para quemar glucosa hace falta oxígeno. El oxígeno llega a los músculos a través de la sangre. Si hace falta más oxígeno y además tenemos que recoger el ácido láctico que se está produciendo en los músculos, el cerebro le dirá al corazón que trabaje más rápido. Y con esto tus pulsaciones suben.
Todo esto en el primer minuto aproximadamente.

Puedes ver en el siguiente video algunas otras de las ventajas que obtenemos al correr con regularidad:

Durante los siguientes minutos, más de lo mismo. Los músculos reciben oxígeno con el que queman glucosa y se produce ácido láctico como residuo. Con cada pulsación, llega más oxígeno y se retira el ácido láctico. El cerebro prioriza la entrega de oxígeno a los músculos que están realizando el esfuerzo en detrimento de otros órganos que no se encuentren sometidos a estrés. Por esto, no es bueno hacer ejercicio después de comer, tu aparato digestivo se quedará sin el suministro necesario de sangre y se te puede cortar la digestión.

El hecho de estar quemando glucosa como locos tiene otro efecto, y es el aumento de la temperatura corporal. Para corregirlo, el cerebro ordena que empecemos a sudar y evitar el recalentamiento del cuerpo.

Una vez terminas de correr, y comienzas caminar, la demanda de oxígeno de los músculos decrece. Tu corazón se va calmando y empiezas a respirar más despacio. Y poco después, cuando ya estás en reposo, empiezas a sentirte bien. No es autocomplacencia, es química. Tu cuerpo, después del ejercicio físico empieza a generar dopamina, una hormona relacionada con el placer, que hace que sea muy fácil aficionarse a correr, siempre que superes los pasos iniciales.

 

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